La inteligencia artificial, en particular, se perfila como el mayor factor disruptivo en el mercado laboral.
El mercado laboral contemporáneo se encuentra en un estado de efervescencia constante, impulsado por la creciente innovación tecnológica y las condiciones sociales y económicas en cambio constante. En ese sentido y bajo este contexto de incertidumbre y oportunidad laboral, el informe “Habilidades del Futuro” realizado por el Banco Santander, surge como una herramienta de información, exponiendo una radiografía -actitudinal y preferencial- de las personas a reinventarse profesionalmente y adquirir nuevas competencias. Dicho estudio, se basa en una encuesta a aplicada a 15,000 personas de 15 países europeos y americanos, el cual exhibe importantes tendencias que marcarán el rumbo de los empleos en años venideros.
La importancia del aprendizaje continuo
Una de las conclusiones más reveladoras del informe es la obsolescencia del paradigma de la educación profesional como un evento limitado y/o acabado. En ese sentido, 8 de cada 10 encuestados expresan una clara necesidad de seguir ampliando sus conocimientos a través del aprendizaje. Esta urgencia educativa se justifica por tres razones principales: la adaptación a las demandas del mercado laboral y las nuevas tecnologías, el impulso de la empleabilidad y la competitividad profesional, así como el aumento de la eficiencia y productividad en el puesto de trabajo.
A pesar de que las personas expresan voluntad por seguir preparándose profesionalmente, el camino del aprendizaje continuo está lleno de obstáculos. El costo y la falta de tiempo se perfilan como las principales barreras que impiden a las personas formarse de manera constante. Esto, da pauta a la necesidad de crear soluciones accesibles y flexibles que permitan a las personas continuar con sus formaciones profesionales.

El informe expone que la mayoría de los encuestados reconoce que el conocimiento adquirido será fundamental para acceder y mantenerse en el mercado laboral. Sin embargo, manifestaron estar insatisfechos con su formación profesional. Un 38 % de los encuestados expresaron que la formación recibida no los preparó lo suficiente para el mercado laboral actual. Un dato interesante es que 4 de cada 10 encuestados optarían por estudiar algo diferente si tuvieran la oportunidad. Esta brecha entre la percepción de la importancia del conocimiento y la calidad de la formación recibida supone un desafío significativo para los espacios de formación educativa y las instituciones que ofrecen programas de capacitación.
Además, el estudio sugiere un cambio en la percepción del valor educativo, debido a que el 45 % de los encuestados considera que la experiencia laboral y la formación autodidacta, serán más importantes que la educación formal -como un título universitario- en el futuro. Esto no desvirtúa la importancia de la educación profesional formal, pero pone en evidencia el creciente valor de las habilidades prácticas y la experiencia laboral.

La tecnología y la digitalización serán los pilares de la formación del futuro
En cuanto a las prioridades de formación, la tecnología y la digitalización se destacan entre las preferencias para el desarrollo profesional, seguidas por el sector salud-bienestar. La importancia de dicha prioridad, se justifica debido a que las habilidades digitales ya son una realidad tecnológica en todos los sectores. La inteligencia artificial, en particular, se perfila como el mayor factor disruptivo en el mercado laboral.
La incertidumbre sobre el futuro también se refleja en el acceso al mercado laboral, el 70 % de los encuestados considera que las próximas generaciones se emplearán en trabajos que todavía no existen. Esto, refuerza la urgencia de adaptarse y adquirir nuevas habilidades.
A continuación, se presenta el contexto en el que se encuentra México de acuerdo con este informe:

El informe “Habilidades del Futuro”, no solo expone los desafíos, sino que también implica una clara llamada a la acción. La actualización de competencias profesionales no es una opción, sino una necesidad. En ese sentido, la responsabilidad recae tanto en las personas -que deben asumir un rol proactivo en su desarrollo profesional-, así como en las empresas, los gobiernos y las instituciones educativas, quienes deben crear entornos propicios para el aprendizaje continuo y ofrecer programas educativos y de capacitación relevantes y accesibles que se ajusten y correspondan a las necesidades laborales contemporáneas.
En un mundo donde el cambio es la única constante, la capacidad de aprender, desaprender y reaprender se convierte en una de las habilidades más valiosas y apreciadas en la actualidad.
Por Víctor Rangel, Politólogo.

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